Naga Loom

Una redacción que trabaja con cuaderno de campo, no con notas de escritorio

Quiénes sostienen esta revista

Un cuaderno de campo compartido, no una redacción de escritorio

Naga Loom se arma entre visitas a talleres, grabaciones de voz y páginas manchadas de tintes. Lo que publicamos nace de estar sentados junto a un telar de cintura, esperando a que la urdimbre se tense y la conversación empiece.

Redacción editorial

Un equipo pequeño que edita, corrige y anota cada testimonio antes de publicarlo. Trabajamos con grabaciones de campo, transcripciones revisadas y fichas de punto y trama que se contrastan con las tejedoras antes de salir en la edición.

Edición, corrección de términos quechuas y armado de cada número.

Fotógrafos locales

Las imágenes de urdimbre, nudos y manos trabajando las toman fotógrafos que viven en las mismas zonas donde visitamos los talleres. No enviamos encargos a distancia: la mayoría de las veces la cámara entra al taller el mismo día que el cuaderno.

Registro en Chinchero, Pisac y comunidades del valle del Vilcanota.

Colaboradoras tejedoras

Tejedoras, tintoreras e hilanderas revisan los textos donde aparecen sus propias palabras. Si una explicación sobre el pallay o sobre un baño de cochinilla no queda clara, se reescribe hasta que ellas la reconozcan como suya.

Revisión de contenido con hablantes nativos de quechua.

El tono de la revista es sereno y preciso. Paleta terracota, índigo y hueso, tipografía serif con capitulares y notas al margen. No publicamos contenidos ajenos al oficio textil: nada de lenguaje financiero, apuestas ni material explícito. Si un tema no tiene que ver con una manta, un telar o una tejedora, no entra en estas páginas.

Con quiénes tejemos esta revista

Talleres familiares de Chinchero

Tres familias tejedoras nos reciben cada temporada para registrar cómo se ordena un pallay antes de montar la urdimbre. Revisan con nosotras las fichas de punto y trama y corrigen los nombres que aparecen en el glosario.

Fotógrafos de campo en el valle del Vilcanota

Un equipo pequeño que trabaja con luz natural y sin montaje. Sus macrofotografías de urdimbre, nudos y madejas son la base visual de cada reportaje y del archivo que compartimos con las comunidades retratadas.

Maestras tintoreras de Pisac

Nos acompañan en las guías de cochinilla y chilca: proporciones, mordientes y errores frecuentes salen de sus cuadernos, no de manuales. Ellas marcan qué se puede publicar y qué se queda en el taller.

Revisión de términos quechuas

Antes de cerrar cada edición, un grupo de hablantes nativos lee el glosario completo. Ajustamos grafías, aclaramos significados y evitamos traducir lo que se entiende mejor en su lengua original.

Archivo textil de la sierra sur

Coleccionistas e investigadores nos prestan piezas antiguas para fotografiarlas y describirlas. A cambio, devolvemos fichas técnicas y notas de contexto que muchas veces no existen en ningún otro registro.

Lo que sostiene cada edición de Naga Loom

Por qué publicamos una revista de telares y oficios vivos

Registro antes que suposición Ninguna ficha de punto y trama sale de una búsqueda rápida. Se arma con el cuaderno abierto sobre la falda, junto al telar, mientras la tejedora corrige lo que anotamos mal. Si un término no queda claro, volvemos al taller.
Las voces primero Las artesanas que aparecen en la revista revisan sus propias declaraciones antes de publicarse. Traducimos del quechua con hablantes nativos de la zona y dejamos constancia cuando una palabra no tiene equivalente exacto en castellano.
Un oficio, no un catálogo Nos interesa cómo se lee un pallay, por qué el away cambia según la estación y qué pasa con la cochinilla cuando el agua del taller es distinta. No publicamos listados de productos ni recomendaciones de compra.
Fotógrafos del lugar Trabajamos con fotógrafos que viven en las mismas comunidades donde tejemos las notas. Ellos deciden qué se muestra y qué se guarda: hay talleres que no quieren aparecer y eso se respeta sin discusión.
Un límite claro Naga Loom se ocupa del mundo textil andino y de sus oficios. No entra lenguaje financiero, apuestas ni material explícito. Cuando un tema se aleja de la urdimbre, simplemente no se publica.
Para quien recién empieza Cada edición reserva un espacio al hilado con pushka y a las primeras nociones del telar de cintura. La idea es que alguien que nunca tocó lana pueda entender qué está mirando detrás de una manta.
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